España debe abrazar el localismo

Illustración de @Marina_Oliva20

Una versión abreviada de esta pieza fue publicada originalmente en anti-fragilista.com

Es humano tropezar dos veces en la misma piedra, pero es estúpido no hacerlo en la misma solución – El tamaño sí importa, pero lo pequeño es bello – El absolutismo francés y el romanticismo alemán no le sientan bien a España – Los leoneses seguimos esperando nuestro café

España Vaciada

Se denomina “España Vaciada”[1] al fenómeno de movimiento de despoblación de muchos territorios, especialmente en la España interior y el noroeste. No es un fenómeno exclusivamente español y, por ejemplo, se produce también en la Norteamérica rural[2] donde se acelera la migración de las áreas rurales a las urbanas y se observa un círculo vicioso entre la pérdida de población y decrecimiento económico[3]: menos población supone que hay menos trabajadores, lo que lleva a los empleadores a irse y acaba, a su vez, empujando a otros trabajadores a abandonar la región. Se observa también una pérdida de jóvenes[4] fascinados por el modo de vida[5] y las oportunidades de las grandes urbes, lo que provoca el envejecimiento de los habitantes así como una falta de diversidad que contrasta con la de las (crecientes) áreas urbanas.

A lo largo de la historia la humanidad ha abandonado ciudades por diversas razones, de manera que quizás esto no le importe a mucha gente. Pero algunos de nosotros preferimos quedarnos donde vivimos, y nos gustaría tener posibilidades de hacerlo. No parece, en cambio, que esta tendencia vaya a cambiar en un futuro próximo y nadie tiene claro cómo evitar este declive, si bien no faltan propuestas que pretenden solucionar o mitigar estos problemas que se están probando con éxito en varios sitios. Veamos algunas de ellas:

Financiación. Los territorios vaciados incurren en una pérdida de ingresos fiscales al reducirse su población, empresas y actividad económica. Esta reducción de capacidad de recaudación regional daña la calidad de las infraestructuras, servicios sociales como la educación y la sanidad, lo que empuja todavía más a la población a trasladarse a las ciudades. Para romper este otro círculo vicioso no queda otro remedio que profundizar en el desequilibrio de balanzas fiscales entre territorios “ricos” y “pobres”.

La Inversión pública es uno de los recursos socorridos que se propone como solución a los males de la “España Vaciada”, pero conviene tener muy presente que los precedentes[6] similares solo han servicio para malgastar recursos públicos. Establecer e implementar una estrategia de crecimiento inteligente[7] a través de una agencia independiente[8] puede facilitar una mejor elección de las inversiones a realizar para que tengan un verdadero impacto en el territorio.

No parece que la inversión en infraestructuras haga daño a nadie, pero España (incluso la Vaciada) ya tiene infraestructuras de primer nivel mundial (por ejemplo, las de transporte). En cambio en países con unas economías más potentes que la nuestra como los EEUU o el Reino Unido las infraestructuras están envejecidas[9] y sobre utilizadas. Esta observación debe hacer cuestionarnos si estamos confundiendo correlación y causalidad[10] y es el crecimiento económico lo que estimula la inversión en infraestructuras y no al revés.

Una reflexión análoga debe realizarse en materia de las inversiones en educación. La gente que se educa en las universidades locales de la España vaciada frecuentemente abandona la región. No resulta, por tanto, una buena inversión incrementar la formación universitaria en la España Vaciada que, si acaso debería orientarse hacia la formación práctica y puestos de trabajo de alta tecnología que se puedan prestar en remoto[11].

En cambio, sí tiene todo el sentido invertir en investigación puntera[12]. Localizar equipos de investigación y centros tecnológicos en una región atrae personas con talento y educadas de otros lugares y provoca que sus nuevas ideas y tecnologías avanzadas se acaben filtrando a los negocios locales, se creen empresas de base tecnológica y que otras empresas tecnológicas y de alta productividad quieran acercarse a la zona. El caso del Incibe[13] en León es una ilustración clara de lo exitoso que puede ser este tipo de inversiones.

Estímulos e incentivos. La “España Vaciada” necesita una jurisdicción especial[14] y nuevos sistemas de gobernanza que permitan adoptar prácticas que estimulen la actividad económica, simplificando y desregulando la legislación mercantil, inmobiliaria, financiera, energética, medioambiental y laboral. Esta jurisdicción especial debe incluir, como no puede ser de otra manera, incentivos fiscales agresivos, pero no sólo para las empresas, también para los trabajadores y consumidores de la región.

También deben contemplarse medidas excepcionales que faciliten la atracción y localización de talento global, de personas con alta cualificación, emprendedores o con capacidad inversora y muy especialmente de territorios extracomunitarios: la España vaciada no tiene que competir por el talento, fiscalidad y regulaciones, etc. con el resto de España o con la Unión Europea, debe hacerlo a nivel mundial.

Es cada territorio quien puede y debe encontrar la mejor manera de salvarse a sí mismo[11] mediante la evaluación de pequeños proyectos de prototipado y experimentación ideados y desarrollados a los niveles de organización territorial más pequeños, cercanos y adaptados y limitadas a las áreas geográficas golpeadas[14] por la despoblación. La articulación adecuada de inversión en investigación, facilitación del emprendimiento, incentivos fiscales y atracción de talento global durante al menos 30 años, proporcionarían las condiciones para un cambio de tendencia en el vaciamiento de la España interior sin que ello se produzca a costa del resto de España o de la Unión Europea.

La “España Vaciada” se encuentra en una coyuntura histórica que no es exactamente la misma, pero rima con su propia historia de despoblación durante la edad media. En aquellos tiempos los reinos cristianos utilizaron el camino de Santiago y la construcción de catedrales para atraer talento del extranjero y, a medida que se expandían hacia el sur, proporcionaban privilegios, fueros[15] y cartas puebla para atraer a pobladores a los territorios recién conquistados. Apliquemos soluciones que ya han funcionado en situaciones similares en el pasado.

El localismo fractal.

He argumentado que para equilibrar el terreno de juego y dar a la “España Vaciada” una oportunidad necesitamos una organización territorial que permita una descentralización agresiva a escala local. En su borrador “Principia Política”[16] Nassim Nicholas Taleb esboza el conceto de localismo fractal, en oposición tanto al nacionalismo como al globalismo, como un intento por reconstruir los sistemas políticos y económicos y mirar la política con los mismos ojos con los que examinamos elementos de interactivos de alta dimensionalidad como en la naturaleza o los sistemas biológicos.

En efecto, para los nacionalistas la sociedad se descompone, en esencia, en dos grupos: el todo (el Estado, la nación) y el individuo (el ciudadano o el patriota). Para el globalista, en cambio, existen el planeta tierra y los ciudadanos del mundo. Pero, en realidad, la sociedad se autoorganiza de manera dinámica en infinitos grupos interrelacionados de escalas intermedias, por ejemplo: yo, mi familia, mis vecinos, mis grupos del cole, mi grupo de amigos de la universidad, mis compañeros de trabajo, mi club de fútbol, mis clientes, mi ciudad, mi país, mi estado, …

Ese continuum de grupos de diferentes tamaños es lo que se denomina “estructura fractal” de la sociedad. “Fractal” hace referencia a ciertas propiedades como, por ejemplo, la autosimilitud[17]: los grupos grandes se componen de grupos más pequeños que a su vez contienen otros grupos más pequeños y todos ellos son similares en cuanto a que son “grupos”. Estos fractales se dan frecuentemente en la naturaleza y en muchos sistemas complejos y comparten propiedades comunes a todos ellos independientemente de su naturaleza, es decir, independientemente de que “estén hechos” los grupos. Ya sean fluidos turbulentos, imágenes naturales[18], la evolución de la bolsa o, en este caso, las dinámicas sociales, todos los fractales tienen patrones comunes por el hecho de ser fractales.

Entre esos patrones comunes está el que los elementos del sistema, al relacionarse espontánea y libremente entre ellos, dan lugar de manera natural u orgánica a una determinada jerarquía de escalas. En términos de nuestras sociedades nuestras interrelaciones han sido dominadas por la cercanía y la proximidad y de ahí el término local. De manera que, por resumir, el localismo fractal se refiere a un tipo de estructura social que emerge de manera natural a través de la interrelación (local) libre y orgánica de los individuos y grupos que componen la sociedad y desconfía de mecanismos de mando y control porque suprimen esas interacciones y dan lugar a jerarquías distintas, menos orgánicas y, por tanto, más frágiles.

Los nacionalismos, por ejemplo, tratan de imponer a sus ciudadanos una concepción idealizada de la sociedad, la del buen patriota. Esa presión nacionalista conduce habitualmente a generar colectivos que son más radicales que los individuos que forman parte de él. A este mecanismo se le denomina “renormalización”. Allí donde las tesis nacionalistas se imponen con suficiente fuerza se establece una “ley de la mayoría” que aplasta a todas las minorías disidentes que no encarnan el ideal del buen patriota, ya sean individuos o colectivos con distintos sentimientos nacionales, ideas políticas, etc.

En el caso del globalismo, en cambio, su renuncia a tener en cuenta la estructura fractal de la sociedad puede llevarle a caer en “la ley de la minoría”, donde un pequeño grupo de población puede traer en jaque al conjunto de la sociedad. Para producirse este efecto solamente es necesario que la mayor parte de la población se muestre tolerante o indiferente con las reclamaciones de la minoría y el gobierno solamente se vea presionado por un pequeño grupo de personas que, a través del mecanismo de renormalización introducido anteriormente, se convierta en una “minoría obstinada”: militante y muy organizada.

Para evitar todas estas distorsiones el localismo fractal propone priorizar que la sociedad se autoorganice por defecto desde lo local, desde lo pequeño, desde abajo, de la manera más libre posible tanto a nivel individual como de grupo. Mientras el Estado limita su acción a aquellos asuntos que le son propios por su posición en la jerarquía: los de mayor de escala y los problemas sistémicos que no pueden resolverse a través de las interacciones entre los propios agentes. Un sistema, como dice Taleb, que es capaz de acomodar distintos sistemas políticos a distintos niveles: “liberal a nivel federal, republicano a nivel estatal, demócrata a nivel provincial, socialista en la comuna, comunista a nivel de familia y tribu”.

España invertebrada.

El lector reconocerá la presencia de algunos de los males anteriormente mencionados en la sociedad en la que vive y, si vive en España, los reconocerá todos. La Constitución Española establece una Organización Territorial muy descentralizada, pero su arquitectura adolece de fallos de diseño y ha dado alas a leyes de minoría a través de la creación de pequeños “miniestados”. España se gobierna mirando a las minorías vasca y catalana (separatistas) y a la minoría capitalina (centralista).

Hace más de 100 años que José Ortega y Gasset[19] reveló que quienes denominó, por un lado, “patriotas con cabeza de cartón” y, por otro, “separatistas” son, en realidad, dos caras de una misma moneda. La cara del “particularismo”, cuya esencia consiste en que “cada grupo deja de sentirse a sí mismo como parte, y en consecuencia deja de compartir los sentimientos de los demás”. Cada uno de ellos se “obstina en hacer adoptar sus destinos propios como los verdaderamente nacionales”. Si bien, en realidad, cada uno está persiguiendo exclusivamente sus intereses particulares. Mientras ellos se pelean y echan sus pulsos (normalmente de cara a la galería), media España se vacía y el Estado abandona la defensa de las libertades civiles tanto en Cataluña como en el País Vasco.

El problema de los particularistas es que unos (los centralistas) aparentan estar deslumbrados por el estado absolutista francés y otros (los separatistas) enamorados del romanticismo alemán. Aunque, en realidad, ambos lo que están es a lo suyo. La esencia de España es otra. Siguiendo de nuevo a Ortega nuestra historia, España “ … es un vasto sistema de incorporación”. España no es la dilatación de Castilla, hay una historia previa de partes incorporadas que “no se diluyen en una nueva masa homogénea, se mantiene su carácter y su cohesión, pero quedan articuladas como parte de un todo”. El reloj de la historia, por otro lado, no se puede dar marcha atrás y hacer como si no hubiera ocurrido, como pretenden los separatistas.

¿Cómo se puede vertebrar un todo dónde se producen estas tensiones entre la descentralización y centralización, entre la autonomía y el sometimiento, entre la flexibilidad y la articulación, entre las fuerzas centrífugas y centrípetas?. Mientras el aparto central y periférico del Estado compitan por las mismas competencias el problema no tiene solución, a veces hay que elevarse sobre el problema para solucionarlo. El diseño de la organización territorial del Estado debería contemplar tanto un proceso de “abajo a arriba” como otro de “arriba a abajo”.

Por defecto, el proceso de construcción de las instituciones del Estado debería seguir un proceso de “abajo a arriba” mediante el cual son las unidades organizativas más pequeñas las que tienen las competencias y, a medida que encuentran motivo para ello, las van delegando de manera orgánica en unidades organizativas mayores y de esta manera se van creando, capa a capa, estructuras más grandes sobre ellas. El modelo de mancomunidades de municipios donde determinados servicios se gestionan de manera conjunta para mejorar su eficacia y eficiencia o los territorios forales (provinciales) del norte de España, incluyendo su modelo de financiación de la Comunidad Autónoma y del propio Estado (cupo) son ejemplos ilustrativos de este enfoque. Este debería ser el modelo por defecto.

En cambio, el papel que verdaderamente es propio de un Estado, que es la protección de los derechos fundamentales: policía, ejército, poder judicial, política exterior, prevención de riesgos sistémicos … debe seguir un proceso de delegación “de arriba a abajo”. Es el Estado central quien debiera diseñar, planificar y supervisar estrechamente y definir qué organización y estructura es necesaria para ejercer esas competencias.

Debe señalarse también la gran debilidad institucional que entraña nuestro sistema de partidos, que se ha convertido de facto en una institución paralela desde donde se administra el país. Cada nivel de gobernanza: local, provincial, autonómico o nacional debe tener sus propios partidos, y no debe permitirse a ningún partido de un determinado nivel presentarse a unas elecciones para un nivel inferior o superior. A escala nacional representantes nacionales, y lo mismo para el resto de las escalas. La partidocracia actual pervierte la articulación natural de las instituciones y consigue que se supediten intereses locales a los nacionales o viceversa por motivos espurios (partidistas).

Estos problemas de vertebración se están produciendo también en el proceso de construcción europea. Observamos como, por un lado, están quien quieren diluir las naciones en una “Europa de los pueblos” sin escalas intermedias (estados – nación) y, por tanto, sin procesos (ni “de abajo arriba” ni “de arriba abajo”) que articulen las partes dentro del todo. Por otro lado están quienes quieren construir directamente una Europa burocrática donde todos los ciudadanos estén sujetos a las decisiones que se tomen por un poder central (Bruselas). Este enfoque ya nos ha costado el Brexit.

La cuestión leonesa.

Se han expuesto los argumentos en base a los que la “España Vaciada” necesita un estatus especial que requiere cambios importantes en la arquitectura institucional del Estado. Cambios que entroncan en una corriente de pensamiento contemporánea, el localismo fractal, y que es coincidente con el análisis ya realizado hace más de 100 años por uno de nuestros más ilustres intelectuales, José Ortega y Gasset. En las siguientes líneas se describe como el status quo actual ha sido especialmente dañino para León y otras provincias y porqué abrazar el localismo se ha convertido en cuestión de mera supervivencia para estos territorios.

Castilla-León” se ha construido de “arriba a abajo”. Al contrario que el resto de comunidades autónomas, creadas bajo la política de “Café para todos“[20], la Comunidad Autónoma de Castilla y León se configuró sin consulta previa a los ciudadanos de los territorios afectados que, en el caso de la provincia de León, tenían otras preferencias: León solo, León con Asturias o región leonesa[21]. No en vano León siempre ha mantenido lazos más estrechos con el noroeste español por motivos históricos, culturares, sociales y económicos. En aquel momento 90.000 leoneses (aproximadamente un 17 % de la población de la provincia) se manifestaron en las calles[22] en contra de la autonomía de Castilla y León.

No es de extrañar que surgiera, como respuesta esta imposición unilateral, el leonesismo[23]. Un movimiento político, social y cultural que tomó especial relevancia en la provincia de León en los años 80. Esta Comunidad no ha sido creada a partir de un proceso de incorporación ni a partir de un proceso natural y orgánico. De aquellos polvos, estos lodos.

“Castilla-León” no es parte de la “España Vaciada”, León y otras provincias sí. La Comunidad Autónoma de Castilla y León a nivel agregado ha decrecido entorno a un 4% (100.000 habitantes) entre los años 1996 y 2019, pero llama poderosísimamente la atención como la pérdida de población se ha cebado especialmente en las 3 provincias leonesas (León, Zamora y Salamanca) mientras que otras se han mantenido o crecido. A la pérdida de población se suma el fenómeno del envejecimiento[24], lo que supone un agravamiento de las proyecciones de futuro de estas provincias. En el caso de la provincia de León, estos casi 40 años de experimento autonómico de laboratorio han sido, como muchos ya aventuraban entonces, desoladora[25]: el año pasado solamente la provincia de León perdió más de la mitad de toda la población de la Comunidad[42].

Algunas provincias castellanas también han perdido población. Lo que se pone de manifiesto es que esta Comunidad autónoma tiene distintos problemas en distintos territorios, y algunos no queremos ser las víctimas propiciatorias de un poder central autonómico que se resigna al decaimiento y que tiene su foco puesto en los lugares que “funcionan”[29].

“Castilla-León” detrae financiación a León. Ocurre que una autonomía leonesa estaría mejor financiada[26]. Esto se debe a dos motivos: en primer lugar a León le corresponderían mayores fondos europeos en base a su nivel de envejecimiento y renta. Esto una consecuencia lógica de tener un ente político compuesto de unas provincias que cumplen parámetros para recibir fondos europeos por su espacialmente delicada situación y otros que no.

En segundo lugar, los criterios de reparto que emplea la Comunidad de Castilla y León perjudican a León. Resulta un proceder muy cuestionable que se apliquen los fondos obtenidos gracias a las provincias que devengan los derechos en territorios que no les devengan (cuestiona la motivación de la financiación). Además de ser algo que los ciudadanos de las provincias afectadas difícilmente podremos perdonar.

“Castilla-León” ha sido un pésimo inversor. León es una provincia donde tradicionalmente la minería ha tenido un importante peso en su estructura de producción. Es lógico que la desaparición del sector de la minería del carbón[27], anunciado desde hace décadas, tuviese impacto en la economía de la provincia. Pero la Comunidad Autónoma ni ha gestionado sus fondos a través de una agencia independiente ni ha tenido una estrategia de crecimiento inteligente[28]. Ha sido, por tanto, la responsable del fracaso generalizado en la reconversión de las cuencas mineras[6] y del malgasto de los fondos públicos.

“Castilla-León” necesita jurisdicciones diferentes por territorio. El eje Palencia-Burgos-Valladolid posee de ciertas características específicas como, por ejemplo, una estructura económica donde el sector industrial y especialmente del mundo del automóvil pesa mucho. Esto hace necesario que las políticas de desarrollo sean, necesariamente, distintas. De hecho, de una manera escandalosamente retorcida, ya ocurre así. Hay dos políticas: para unos apostar por lo que funciona[29] y, para los demás, la política del dolce far niente. El resto de las provincias de la comunidad necesitamos tener la capacidad de desarrollar nuestras propias políticas.

“Castilla-León” quiere ser una “Petit Grand-Paris”. Desde León se critica que se haya querido hacer en Castilla y León una pequeña España con una capital fuerte en su centro geográfico, pero ¡ya nos gustaría a los leoneses que Castilla y León estuviese tan descentralizada como el resto del Estado!. Aquí parece más bien que se ha seguido el modelo de Estado jacobino francés a rajatabla. La población leonesa se siente agraviada por una burda política de centralización[30] autonómica que ha propiciado el crecimiento productivo y demográfico de unas provincias en detrimento de otras.

El grueso del aparato administrativo de la Comunidad se ha centralizado en el centro geográfico de la comunidad donde se concentran un número desproporcionado de empleados autonómicos[31]. No satisfechos con esto, la Junta ha puesto en práctica una política para que las empresas más relevantes de la comunidad se establecieran en el centro de la comunidad[32]. Se ha propiciado que los leoneses nos encontremos en una situación mucho peor de la que nos correspondería por una decisión deliberada de tener una capital más aparente (quien sabe si para, en su momento, favorecer la especulación inmobiliaria).

“Castilla-León” hace política identitaria. Desgraciadamente desde de la Junta de Castilla y León se han dedicado también a hacer política identitaria tratando de impulsar un “castellanoleoneismo” inexistente, cuando mayoritariamente las identidades existentes en esta comunidad son, además de la española, las provinciales y comarcales.

Así durante años las emisoras de radio nos martillearon con una musiquina que rezaba “9 provincias y una comunidad, un futuro, una identidad”, establecieron un festivo autonómico sin tradición en el territorio, crearon una fundación (Villalar) creada expresamente para “acrecentar el sentimiento de pertenencia de los castellanos y leoneses” y han mantenido una política de ocultación, ataque y relegado sistemático de la identidad[33], historia[34] cultura e imagen[35] leonesas a un segundo plano.

La partidocracia subvierte el debate democrático. Hace unos pocos meses el Alcalde (socialista) de León puso de nuevo sobre la mesa el debate sobre la autonomía para León[36] A raíz de ello tanto el Ayuntamiento de León como varios otros municipios han aprobado diversas propuestas pro autonomía, a pesar de las presiones, chantajes, instrucciones y represalias anunciadas tanto por el PP[37] como por el PSOE[38] contra sus propios concejales leoneses si osaban secundarlas. Otra ilustración de como las correas de transmisión entre distintos niveles de los partidos políticos pervierten el orden democrático y la libre interacción de las instituciones locales, regionales y nacionales.

Resulta sonrojante observar cómo los partidos nacionales y sus terminales mediáticas han pretendido asociar las demandas leonesistas al independentismo y al separatismo[39], cuando la propia Constitución Española recoge el derecho de León como provincia o región a constituirse como comunidad autónoma[40]. También se ha intentado llevar a cabo una campaña de mofa o descalificación de estas pretensiones.

Lo cierto es que los leoneses nos sentimos mayoritariamente españoles, que tenemos derecho a plantear este debate y que nuestras posiciones están cargadas de razones. El localismo, en los términos planteados en esta pieza, no es una “paletada”[41] sino una corriente global y moderna que responde a una comprensión mucho más profunda de la complejidad del mundo que nos rodea de la que tienen los hunos (los centralistas-globalistas ) y los hotros (los romanticistas-nacionalistas).

Resulta anacrónico el particularismo que demuestran quienes no están dispuestos a abrir el debate y exponer sus argumentos. Hay que comprender, no obstante, que muestren un cierto vértigo ante la perspectiva de tener que defender la gestión realizada en nuestro territorio, vistos los resultados. El caso es que los argumentos que se dan para defender la actual Comunidad Autónoma no pasan del “Castilla y León es una historia de éxito” o “podía haber sido peor”. Bueno, quizás es el momento de agradecer el ingente esfuerzo realizado por la Administración Autonómica, pero creo que los leoneses estamos perfectamente capaces de seguir despoblándonos nosotros solines.

León y las provincias vaciadas necesitamos nuestro propio estatuto. Castilla y León es la región más grande de Europa y comprende realidades económicas y culturales muy diversas. Conviene disgregarla en unidades más pequeñas y/o reformar sus estatutos para que quede blindada su conversión, de facto, en mancomunidades de provincias y comarcas. Además es necesario que el Estado ceda también ciertas competencias a las provincias y comarcas de manera que se produzca una descentralización agresiva que permita a cada uno de los territorios descubrir y aprender cuales son las políticas que les funcionan teniendo en cuenta sus características internas y situación externa específicas.

El resultado de aplicar este enfoque no solo será bueno para la “España Vaciada”. Tanto España en su conjunto como Europa se beneficiarán de que estos territorios dejen de ser un lastre y pasen a contribuir a los grandes retos del envejecimiento y estancamiento económico, desde una perspectiva micro y no recurriendo a las soluciones globalistas que tantas distorsiones están creando.

Notas, enlaces y referencias.

Nota:

Se pueden establecer paralelismos evidentes entre la falta de vertebración de Ortega y la ruptura de la jerarquía fractal emergente en el localismo fractal. Ortega critica “la idea de que la familia es la célula social y el Estado algo así como una familia que ha engordado”, que resulta ser un razonamiento análogo al que emplea Taleb cuando señala la imposibilidad de comparar dos elementos de distinto tamaño sin hacer una transformación de escala: “un humano gigante terminaría pareciéndose a un elefante y uno pequeño a una hormiga”. Las principales diferencias entre actitudes políticas que Taleb denomina “Griegos frente a Romanos” (para él os griegos pusieron la teoría por encima de la práctica mientras que los romanos lo hicieron a la inversa) se encuentra también cuando Ortega sentencia con ”Atenas, en su infinita perspicacia, no supo nacionalizar el Oriente mediterráneo; en tanto que Roma y Castilla, mal dotadas intelectualmente, forjaron las dos más amplias estructuras nacionales”x3.

Existe, en cambio, una importante intuición de Ortega que, o bien se me ha pasado desapercibida o no he encontrado expresamente recogida en los ensayos de Taleb. Para Ortega la conversación es el germen o protofenómeno que determina como se vertebra la sociedad. Es el proceso elemental multiplicativo en cascada que, en ausencia de condicionantes externos, da lugar a la estructura fractal de la sociedad.

[1]   EP, “La España Vaciada: los mapas y gráficos que evidencian la despoblación” en Cadena Ser.

[2]   David Swenson, “Most of America´s rural areas are doomed to decline” en The Conversation.

http://theconversation.com/most-of-americas-rural-areas-are-doomed-to-decline-115343

[3]   Rob Mentzer, “Population Decline in Wisconsin´s rural Counties is Getting Worse” en Wisconsin Public Radio.

[4]   Dipal Kumar, “Rural America is losing young people-consequences and solutions” en Whartonhttps://publicpolicy.wharton.upenn.edu/live/news/2393-rural-america-is-losing-young-people-

[5]   Juan Carlos Casco, “El despoblamiento rural” en Emprededorex.

http://juancarloscasco.emprendedorex.com/el-despoblamiento-rural/

[6]   S. Orduña, “España ha enterrado 24.000 millones de euros en las cuencas mineras” en Libre Mercado.

[7]   EPA, “Smart growth in Small Towns and Rural Communities”

[8]   Jesús Mª López de Urible, “La agencia independiente que salvó a las Highlands en Escocia, modelo para León” en iLeón.

[9]   Cadie Thompson y Mark Matousek, “America´s infrastructure is decaying – here´s a look a how terrible things have gotten” en Business Insider.

[10]Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Cum_hoc_ergo_propter_hoc

[11]Jean Hardy, “How rural America is saving itself” en Citylab.

[12]Noath Smith, “How Universities Make Cities Great” en Bloomberg.

[13]Incibe, página web. https://www.incibe.es/

[14]Charter Cities Institute, página web. https://www.chartercitiesinstitute.org/intro

[15]Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Fuero

[16]Nassim Nicholas Taleb. “Principa Política” 4th draft, November 2019

[17]Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Autosimilitud

[18]Antonio Turiel, “Light sources in natural scenes” in IEEE TRANSACTIONS ON IMAGE PROCESSING

[19]José Ortega y Gasset, “La España invertebrada”, Espasa – Austral, p. 63

[20]Enric Juliana, “Así empezó el café para todos”, La Vanguardia.

[21]Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Regi%C3%B3n_de_Le%C3%B3n

[22]Elena F. Gordón, “Mayo de 1984. Memoria de un éxito sin consecuencias”, iLeón.

[23]Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Leonesismo

[24]Marcos Sánchez, “León registra la peor tasa de envejecimiento de todo el territorio europeo” en Diario de León.

[25]Evolución de la población de León (fuente: Eurostat): https://www.google.com/search?sxsrf=ALeKk03I_pG2p7f4p044pFMWPtgx5iT3Ug%3A1582929764380&ei=ZJdZXovnFpH4aanMqLgB&q=poblacion+leon&oq=poblacion+leon&gs_l=psy-ab.3..35i39l2j0i20i263j0l7.1959.2314..2680…0.2..0.77.223.3……0….1..gws-wiz…….0i71.774EFKRNXKE&ved=0ahUKEwiLqb3yqPXnAhURfBoKHSkmChcQ4dUDCAs&uact=5

[26]Jesús Mª López de Uribe, “Una autonomía leonesa gestionaría más del doble de presupuesto que el gasto provincializado que reparte Valladolid” en iLeón.

[27]María Carnero, “De las 132 minas que llegó a tener León solo 15 permanecen en activo” en Diario de Leónhttps://www.diariodeleon.es/articulo/provincia/132-minas-llego-tener-leon-solo-15-permanecen-activo/201807160400001781334.html

[28]Javier Callado, “Junta y vaciado autonómico” en La Nueva Crónica.

[29]Angela de Miguel, “Hay que apostar por lo que funciona e invertir en el eje Valladolid, Palencia Burgos” en Diario de Valladolid.

[30]Julio Llamazares, “Osos y centralismo” en El País.

[31]La Vanguardia, “Castilla y León tiene 163.013 funcionarios, 94.603 de la Junta”. https://www.lavanguardia.com/politica/20200217/473639075111/castilla-y-leon-tiene-163013-funcionarios-94603-de-la-junta.html

[32]Nuria González, “La junta persuade a 19 empresas de León a trasladar su sede a Valladolid” en Diario de León.

[33]Julio Llamazares, “Identidad” en El País.

[34]José-Magín González Gullón, “La historia leonesa que se nos oculta” en Diario de Leónhttps://www.diariodeleon.es/articulo/tribunas/historia-leonesa-nos-oculta/201501090400001485632.html

[35]A. G. Puente, “Los productores leoneses acusan a Tierra de Sabor de marginar su identidad” en Diario de León.

[36] “El alcalde del PSOE que apoya la autonomía de león. Es una comunidad autónoma fallida y ficticia” en Cadena Ser.

[37]Alvaro Caballero. “El PP anuncia represalias para los ediles que apoyen la autonomía leonesa” en Diario de León.

[38]A. Vega/ L. Cornejo “El PSOE presiona por carta a todos sus alcaldes y portavoces para que no voten a favor de la autonomía para la Región Leonesa” en iLeón.

[39]ABC: “El PSOE se desquicia: León se hace secesionista”

[40]Jesus Mª López de Uribe, “Las vías constitucionales para que León alcance su propia autonomía” en iLeón.

[41]Isabel Díaz Ayuso: “Muchos políticos se han dedicado a hacer el paleto y a crear identidades donde no las había”.

[42]iLeón, “La provincia de León se queda en 456.000 habitantes y pierde más de la mitad de la población de toda la Comunidad”

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